Moscú


La idea de ir a Moscú fue de la chica con la que salía en ese momento, ella tenía una extraña fascinación con Rusia, ya había estado allí varias veces y como parte de un plan, bastante supersticioso por cierto, creía que nuestra relación imposible se iba a arreglar visitando esa ciudad. Siempre estábamos discutiendo, incluso por aquello en lo que estábamos de acuerdo, admito que la frustración que sentía en aquella época ayudaba bastante. Una de las cosas que siempre se cruzaba entre nosotros era el dinero.