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Moscú


La idea de ir a Moscú fue de la chica con la que salía en ese momento, ella tenía una extraña fascinación con Rusia, ya había estado allí varias veces y como parte de un plan, bastante supersticioso por cierto, creía que nuestra relación imposible se iba a arreglar visitando esa ciudad. Siempre estábamos discutiendo, incluso por aquello en lo que estábamos de acuerdo, admito que la frustración que sentía en aquella época ayudaba bastante. Una de las cosas que siempre se cruzaba entre nosotros era el dinero. Yo en esa época sólo trabajaba esporádicamente en absurdos trabajos con los que trataba de demostrar, a mí y a los demás, que servía para algo, por lo que apenas tenía dinero. Ella no trabajaba nada, aunque siempre tenía entre manos proyectos grandilocuentes que nunca realizaba. Esa era la manera de seguir recibiendo el muchísimo dinero que le daban sus padres, con el que ella trataba de arreglarlo todo, frustrandose siempre. La misma noche en que llegamos, empezamos a discutir, esta vez por la cena. Yo me resistía a ir a uno de los mejores restaurantes de Moscú por pudor, lo admito, no me veía en un lugar así y como no fui capaz de admitirlo entonces, me inventé no sé qué excusa que a ella le sacó de quicio. Íbamos discutiendo como salvajes cuando de golpe le arrancaron el bolso de la mano. Ví al chico correr y en ese momento toda la rabia de mi vida explotó y me lancé tras él. Siempre he corrido bastante rápido, incluso en el colegio un profesor de gimnasia, pobre iluso, quiso hacer de mí un atleta. Cuando estaba casi encima de él giró bruscamente por un callejón pero en pocas zancadas conseguí alcanzarle, rodó por el suelo y cuando me acerqué a él para recuperar el bolso sacó una pistola. Ahí comprendí la estupidez que acababa de hacer. Aterrado mirando la pistola y al chico pensé: «si yo nunca he estado en Moscú», entonces el chico me miró con cara de asombro y él y la pistola empezaron a desaparecer y yo empecé a aparecer en mi casa, con el corazón latiéndome fuerte todavía y sintiendo el calor en el cuerpo miro por la ventana, la calle está vacía y entonces recuerdo la cuarentena, pero ¿de verdad está ocurriendo esto o lo estoy imaginando también?

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