• monoperro

Inútil desvalido


Tengo 23 años. He quedado para ir al cine. Mis amigos han comido juntos, cuando llego están sentados en una terraza al lado del cine, se nota su alegría. Uno de ellos, mientras señala con la barbilla la taquilla, me pone en la mano unos billetes y monedas «está justo para diez entradas» «Vale» digo yo. Hay tres personas delante de mí en la cola. Debería haber venido a comer con ellos, habría evitado esto y estaría en la mesa en vez de estar aquí, pero hoy tenía que ir a comer con mis padres. Me toca, «me das once, por favor» «¿para qué sesión?» «¿cómo?», vaya, no sé la película que vamos a ver, he venido porque venían ellos, yo nunca decido a dónde ir, yo voy con ellos. Hago un amago de levantar el brazo, pero la vergüenza no me deja moverlo, no me ven, «¿qué películas ponen?» me lo dice, pero ni idea, vuelvo a mirar hacia ellos, me sube fuego por el cuello. Imagino a mi madre (¿qué pasa hijo? tengo el dinero para las entradas pero no sé para cuál. Pregúntales, grítales, venga, rápido. No puedo, no saben que no sé qué película vamos a ver). «¿Qué sesión? hay gente esperando» «un momento» «venga chaval», me tiembla todo (Escuche; no sé qué película es, a mi me da igual, yo nunca decido, ni siquiera podría decidir ir un sitio concreto, yo no soy así, no tengo iniciativa, la calle no es para mí, me da miedo, no estoy a gusto, no sé qué hacer, yo no puedo entrar en un bar solo, no sé qué película vamos a ver. Te entiendo, voy a salir de la taquilla y yo les pregunto, o mejor te doy entradas para las dos películas, para que no piensen que eres un inútil total) «¡deja pasar ya a otra persona, me estás cansando chaval!». Oigo mi nombre «¿las has comprado ya…? compra una más para mí». Es otra amiga que llega tarde «toma, cómpralas tú, me estoy meando» Le doy el dinero y me voy al baño. Me lavo la cara, el sudor frío me hace temblar, me miro al espejo, me veo inútil y desvalido, podría llorar o suicidarme. Hoy tengo el doble de edad, soy prácticamente el mismo, salvo que ahora he muerto al lamento de mí, y para dejar de estar asustado y perdido, me he perdido en el bosque de la vida, donde la desprotección y el juego, no me dejan seguir siendo un inútil desvalido.

0 vistas

© 2017 monoperro.com